Al margen de grandes diagnósticos profesionales, podemos hablarles de nuestra experiencia, como si nosotros mismos fuéramos los conejillos de indias. A lo largo de nuestros viajes, las lesiones más frecuentes que hemos tenido han sido:

Quemadura por fricción. Rozadura

A veces, por mucho cuidado que tenga uno, si haces muchos kilómetros en bici (muchas horas) y hace mucha humedad, o llueve o… simplemente porque te toca… pueden aparecer rozaduras. La forma de evitarlo es llevar una ropa adecuada, pero a veces te toca. Cambia de ropa, protege la zona y por las noches, si la piel está íntegra, aplica una crema de corticoides e incluso, durante unos días, puedes usar un parche (Equipaje: ver sección Botiquín).

Caída. Herida profunda.

El cicloturismo no es ni de lejos un deporte de riesgo, no se pedalea a grandes velocidades ni te expones a peligrosas caídas, sin embargo, con las alforjas colocadas, la estática de la bicicleta varía. Es más pesada y menos ágil, más ancha. Te vuelves más torpe sin serlo. Pues en una de esas, porque no calculas bien la distancia o pasas por un estrechamiento por el que no cabes, o porque te levantas en la bici para subir una cuesta y al balancear una bici tan pesada, pierdes el equilibrio… Te caes y te haces daño.
El problema de una herida en la ruta es encontrar el material para curarla y tener que llevarla tapada. El líquido que rezuma se pega a la gasa y debes cambiarlo cada día o además de disponer del material específico que existe para evitar que se adhiera, pues de lo contrario, al levantar la gasa pegada vuelves a abrir la herida. Salvo que sea una herida muy grande o esté localizada en un pliegue que muevas constantemente (codo o rodilla) o en una zona de apoyo (pie, mano o culo), no tiene por qué detener el viaje… pero fastidia.
Si la herida es muy profunda a lo mejor conviene coserla. Si es terrible o sangra mucho, o afecta a la movilidad evidentemente hay que ir a un centro sanitario. No lo vamos a poder curar nosotros mismos, bien porque no llevamos el material necesario o porque no estamos capacitados. En cualquier país del mundo un médico sabe coser una herida. Si no se cose la herida cerrará de todas formas, se llama por segunda intención, esto es, lentamente de dentro hacia afuera, pero si no entiendes de medicina, lo propio sería que un profesional la valorara. Sea como sea, por tu parte, lo único que tienes que hacer es mantenerla limpia para que no se infecte. Te recomendamos seguir esta secuencia todos los días, cuando llegues a tu destino:

  • 1º- Destapar con cuidado la herida. Si la gasa estuviera pegada habría que ir mojándola con abundante agua a medida que tiras suavemente de la gasa.
  • 2º- Lavar la herida con agua y jabón, con cuidado pero sin miedo.
  • 3º- Desinfectar (ver sección botiquín)
  • 4º- Si huele mal aplicar una crema antibiótica.
  • 5º- Cubrir con una malla protectora o parche que evitará que se adhiera a la gasa(ver botiquín).
  • 6º- Proteger la malla con gasa y pegar con esparadrapo


Dolor en el culo.

El primer día te sientas en tu sillín y eres el dueño del mundo, pero si le echas horas, el segundo día;, al sentarte de nuevo… tienes el culo molido y ya no te sientes tan poderoso. El tercer día; bajas a los infiernos… el culo te duele terriblemente allá donde apoyes, y cada cierto periodo de tiempo tienes que separarlo del sillín para que el pobre respire. Con el paso de las jornadas el culo se suele ir adaptando, pero si tu posición, o tu vestimenta o el sillín no son los más adecuados, te pueden aparecer rozaduras. En ese caso un corticoide tópico o un parche pueden ser la solución adecuada (ver botiquín). También puede ocurrir que te salga un granito en la zona de apoyo, y en ese caso habría que poner una pomada antibiótica y tomar algo para el dolor. Cada bache en la carretera te recuerda que estamos hechos de barro.

Dolor en el cuello y en las muñecas.

Ocurre como con el culo. No estamos acostumbrados a echarle tantas horas a la bici, y al los pocos días empiezan a dolerte el cuello, por tenerlo estirado para ver la carretera durante tantas horas, y las muñecas, por lo mismo, apoyarte en el manillar tantas horas. En las bicicletas de paseo, la posición de la columna es más vertical y estos dolores desaparecen, pero empeora el del culo. En cualquier caso, cuando llevas 5 o 6 días, desaparecen.

Dolor en las rodillas y en los tobillos.

Es un caso bien diferente. Estas son las articulaciones que más comprometidas se hallan durante el pedaleo. Tanto el tendón rotuliano como el de Aquiles soportan cientos de pedaladas al día en una bicicleta más pesada de lo habitual. Si no estás bien preparado pueden sobrecargarse los primeros días, pero si los sobrecargas demasiado durante demasiados días, puede aparecer una tendinitis de cualquiera de ellos. Son tendones muy gordos y las tendinitis suelen ser bastante limitantes, sobretodo porque pedaleas, y pedaleas y pedaleas. Recuerda la película Chinatown, cuando a Nicolson le cortan la nariz y le preguntan — ¿Te duele? — y él responde — Solo cuando respiro — Pues con estas tendinitis pasa lo mismo… Solo duelen cuando pedaleas. Lo aconsejable en ese caso es repartir el peso de tus alforjas entre los compañeros, utilizar desarrollos que opongan muy poca resistencia al pedaleo, y tomar un antiinflamatorio. Por las tardes, al llegar al destino, aplicar hielo y si tienes un compañero amable, que te haga un ligero masaje.

titulo
Licencia Creative Commons
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 España