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¿Mapa o GPS? Lo cierto es que muchas veces ni una cosa ni otra, pero si tenemos que usarlo, preferimos el papel. Nos lo pone difícil y nos obliga a relacionarnos con los paisanos. Preguntar a la gente… ese engorro. Perderte no es grave, descubres lugares inesperados que también resultan interesantes. Por otro lado, el papel, te permite trabajar sobre él antes del viaje y cuando llegas a un sitio no te pilla por sorpresa. El GPS es… otra cosa. ¡Tan exacto! Una buena herramienta si quieres sentirte seguro.
La dificultad radica en que deseamos evitar las calles principales, más transitadas y peligrosas. Son ruidosas, muy parecidas unas a otras y ofrecen una visión muy cesgada del lugar. En cuanto te sales encuentras otro paisaje.
En países desarrollados la cartografía puede ser todo lo detallada que quieras. Incluso existen guías de viaje para ciclistas que incluyen los mapas y los servicios que puedes encontrar en el camino. Son pequeñas y manejables. Aptas para llevarlas sobre el manillar. Ya te hemos hablado de ellas. Son una muy buena opción para principiantes o para un viaje en el que no quieres pensar demasiado (esterbauer.com). Sin embargo, la cartografía de muchas zonas poco desarrolladas ofrece, por lo general, escaso detalle. Una escala 1:1.200.000 y solo las carreteras principales y unas pocas secundarias. Sirven para hacerte una idea pero no para el día a día. La página web de la empresa Mapiberia f&b (mapiberia.com) dispone de un amplio catálogo de productos a un precio adecuado.
En cuanto al GPS, como no somos amigos pues… no nos hemos esforzado demasiado en buscarlo. Hemos curioseado en la red y en la sección de bicicletas de El Corte Inglés. Los de bici son más pequeños y manejables que los de coche y tienen suficiente autonomía. Te quedas impresionado de cómo ha avanzado la tecnología. Siendo aún más pequeños que un móvil, ofrecen muy buena definición, incluso bajo la luz del sol, y es estupendo llevarlo en el manillar para que te dirija en la ruta. El precio oscila entre 300 y 700 euros, según el modelo. El Garmin Edge 1030® (garmin.com) parece el más avanzado. Lo que ocurre es que solo vienen con los mapas de Europa o, en su web, te descargas los del primer mundo. No he preguntado, pero por lo que he visto en la red, apenas hay disponible mapas de países remotos. Supongo que si los buscas acabarías por encontrarlos pues, para el coche, hemos usado el Tom Tom (Aunque esta marca no ofrece dispositivos adaptados a la bici) y puedes descargar de internet el mapa de carreteras del país que desees… previo pago de un pequeño estipendio. En Zambia incluso, alquilamos un todoterreno con GPS (tracks4africa.co.za) que se conocía los caminos más remotos (a veces íbamos campo a través, completamente muertos de miedo, porque el dichoso GPS te indicaba que era la ruta). Así que, si los GPS tienen tanto detalle en África, seguro que los hay también con la misma definición para la cualquier otro sitio. Hemos leído en un blog de un ciclista que usó GPS, es que preparaba la ruta y luego, si no era accesible, no disponía de alternativa (preguntar o salirse de la calle secundaria y elegir la principal).
La otra posibilidad, y la más barata por cierto, es bajarte los mapas de Google maps. Si bien existe la posibilidad de descargarlos al móvil, para luego usarlos sin conexión en la ruta, es un engorro porque no puedes tener el móvil encendido en todo momento ni estar sacándolo en cada cruce. Luego, en parado, no sabes exáctamente hacia dónde estás avanzando
Lo que nosotros hacemos es trazar en Google Maps una ruta entre dos puntos del recorrido, nos acercamos mucho y desviamos la ruta a las calles secundarias que van más o menos paralelas a dicho recorrido (doble click sobre la ruta marcada y, sin levantar el dedo, moverla hasta una ruta alternativa que sea más de tu agrado). Luego, pantallazo a pantallazo, guardamos toda la ruta en capturas de pantalla. Archivamos todos las imágenes en carpetas, etapa por etapa, para luego imprimirlos, anillarlos y así llevamos un mapa perfectamente detallado del recorrido que, luego in situ, habría que ir corrigiendo. Lo cierto es que resulta perfecto. Incluso las calles más secundarias han estado bien asfaltadas (ver el resumen de cada etapa). Tiene también algunos inconvenientes:
La diferencia entre el GPS y el mapa de papel es que el GPS te dice en qué punto del mapa te encuentras en cada momento, y con el mapa de papel debes ser tu, observando lo que te rodea, quien deduzcas en qué punto del mapa te encuentras. Debes estar pendiente de él y anticipar en el mapa lo que vas a encontrarte a continuación, y buscarlo a medida que avanzas. Cuando la carretera es muy larga y monótona, sin apenas cruces o cambios, no tiene sentido ir mirando el mapa durante horas, es mejor contemplar el paisaje y disfrutar del paseo. En esos casos buscas en las páginas siguientes del mapa una referencia con la que hayas de cruzarte más tarde (una calle grande, un río, un determinado giro), y sigues pedaleando hasta que la encuentras y ya vuelves a estar situada en el mapa.

Orientarse es fundamental en un viaje de este tipo. En las secciones específocas de cada viaje encontrarás nuestros mapas o, si no los tenemos, te explicamos como obtenerlos

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